Avanza política agroindustrial en el Atlántico para garantizar seguridad alimentaria de productores

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Con alianzas entre la Gobernación, municipios del sur del Atlántico y la empresa privada, ya son realidad tres compromisos: el acceso al agua con la rehabilitación de los distritos de riego; los incentivos de capitalización rural para acceder al crédito y la asistencia técnica en sitio.

 

La gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, visitó la primera hectárea sembrada de palma de aceite en el departamento, un proyecto que da sus frutos gracias al convenio firmado entre el departamento, los municipios de Repelón, Santa Lucía, Suan, Manatí, y el grupo empresarial Oleoflores.

“Estamos muy contentos de ver cómo avanza el cultivo de palma de aceite en Repelón. Estamos cumpliendo tres compromisos: el acceso al agua es una realidad con la rehabilitación de los distritos de riego, el incentivo de capitalización rural para acceder al crédito y la asistencia técnica en sitio, que incluye además la entrega de la planta de un año de sembrada. Durante los próximos tres años contarán con el acompañamiento, con el fin de garantizar una cosecha de calidad”,  aseguró la gobernadora, Elsa Noguera.

El convenio firmado cuenta con una inversión de $7.315 millones, financiados con recursos del departamento del Atlántico y dirigido a la prestación de servicios de extensión agropecuaria, mediante el apoyo, acompañamiento y asistencia técnica para el fomento e implementación de agronegocios con cultivos perennes y semiperennes, como estrategia para la reactivación productiva de las zonas de distritos de riego y área de influencia en el departamento del Atlántico.

 

El evento fue acompañado por los vicepresidentes de Crédito, Banca Empresarial y Banca Agropecuaria del Banco Agrario, quienes respaldaron la ejecución del proyecto que traerá un nuevo renacer del agro en el sur del departamento.

Con la implementación de agronegocios con cultivos perennes y semiperennes se busca la intervención de 870 hectáreas distribuidos en 750 hectáreas de palma de aceite, 100 hectáreas de limón variedad Tahití, 20 hectáreas de cultivos de plátano variedad Hartón como cultivos de ciclo corto, buscando que sirvan como seguridad alimentaria y que generen ingresos en el mediano plazo, impulsando un modelo de agricultura familiar.

De acuerdo con el secretario de Desarrollo Económico Departamental, Miguel Vergara, el convenio tiene una duración de tres años y busca que las 108 unidades de producción agropecuaria beneficiadas les permitan a los campesinos contar con ingresos mensuales de aproximadamente $5 millones, asegurando los recursos que les permita mejorar su calidad de vida y tener una fuente de ingresos estable para los productores y sus familias con la comercialización de la producción.

Además, dentro del programa ‘El Campo a Toda Marcha’ también se viene ejecutando la estrategia ‘Semillas de Vida’, cuyo propósito es garantizar la seguridad alimentaria de productores rurales de agricultura familiar y comunitaria, beneficiando directamente a 2.253 campesinos e indirectamente a otros 9.100 de los 22 municipios. Con este programa, los campesinos beneficiados pudieron obtener ingresos aproximados de 3.5 millones de pesos por ciclo de cosecha.


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